[1] Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño.
[2] De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud.
[3] Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca.
[4] Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento.
[5] Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen.
[6] Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra.
[7] Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra.
[8] Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas.
[9] De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida.
[10] Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente.
[11] Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra;
[12] Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido.
[13] Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada;
[14] De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos.
[15] Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.