[2] ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! porque mejores son tus amores que el vino.
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[3] Por el olor de tus suaves ungüentos, (ungüento derramado es tu nombre,) por eso las doncellas te amaron.
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[4] Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino: los rectos te aman.
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[5] Morena soy, oh hijas de Jerusalem, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón.
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[6] No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.
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[7] Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?
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[8] Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, sal, yéndote por las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores.
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[9] A yegua de los carros de Faraón te he comparado, amiga mía.
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[10] Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares.
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[11] Zarcillos de oro te haremos, con clavos de plata.
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[12] Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dió su olor.
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[13] Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos.
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[14] Racimo de copher en las viñas de Engadi es para mí mi amado.
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[15] He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.
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[16] He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.
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[17] Las vigas de nuestra casa son de cedro, y de ciprés los artesonados.