[1] Jehová, ¡cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí.
[2] Muchos dicen de mi alma: No hay para él salud en Dios. Selah.
[3] Mas tú, Jehová, eres escudo por mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
[4] Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah.
[5] Yo me acosté, y dormí, y desperté: porque Jehová me sustentaba.
[6] No temeré de diez millares de pueblo, que pusieren cerco sobre mí.
[7] Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada: los dientes de los malos quebrantaste.
[8] De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah.