[1] Oye, o! Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
[2] Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando desmayare mi corazón; a la peña más alta que yo, llévame.
[3] Porque tú has sido mi refugio; torre de fortaleza delante del enemigo.
[4] Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro en el escondedero de tus alas.
[5] Porque tú, o! Dios, has oído mis votos; has dado heredad a los que temen tu nombre.
[6] Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.
[7] El estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad apercibe que le conserven.
[8] Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.